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OFRENDA DE PAÍS
A los maestros y estudiantes.
Mártires, 1965.
Cuando la historia es una hacienda
de mañas y farsas
y el suelo un empleado
a precio de polvo;
cuando el chantaje a la verdad
es un sinónimo de menos cero
y la máquina de guerra
una prolongación de la conciencia
y los pasos del hijo, la hija,
se calzan con grilletes;
el feudalismo,
es un plácido patio de muerte
llamado: Banana Honduras,
Palmerola banana,
Banana gate.
No es tocar fin.
Sólo un feudo de matarifes,
pocilga de gubernativos del contubernio,
donde el fisco se derrumba
al ruido de las botas
y la plusvalía
es un atronador suplicio de hegemonía,
que fluye
como miasma y sonríe siendo filoso cuchillo.
Muerte es el hambre
y muerte el bocado exigente
de maldad e indiferencia
al crimen, para obtenerlo.
Así nos prodigan los criminales,
de fatiga, levita y oficio
propicios al altar de la mentira.
Oficiales miseria
guarnecen códigos de honor
pétreos en inequidades,
defendibles sólo con balas.
Proxenetas de gris,
Iluminan conceptos
del fariseísmo del control
y la fe en los más torcidos valores.
Multitudes de tendencia por interés
se prestan
a vender el cristalino de los ojos
a cambio de grasa y regodeo temporal.
La razón es un fin
de segundo lugar
que la tiene quien la asalta
y la vende al peor
de su complacencia.
Patria, dicen
y les suena una moneda en la garganta,
al tiempo que los asesinados caen
en una tumba sin nombre.
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